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Crononutrición y la leche materna: ¿La leche le dice al bebé qué hora es?

  • Foto del escritor: Dra. Lorimar Ortiz
    Dra. Lorimar Ortiz
  • hace 1 día
  • 6 min de lectura
Dolor al lactar, causas y soluciones
La leche materna no es exactamente igual durante todo el día. Descubre qué es la crononutrición y qué están encontrando los estudios sobre leche materna, sueño y bebés prematuros.

Cuando pensamos en la leche materna, solemos pensar en nutrición: proteínas, grasas, vitaminas, anticuerpos y todos los componentes que ayudan al bebé a crecer y desarrollarse.


Pero ¿y si la leche materna también contiene información sobre la hora del día?


Esto es precisamente lo que estudia la crononutrición, un concepto que explora cómo el momento en que consumimos alimentos puede formar parte de la información biológica que recibe nuestro cuerpo.


👉 En el caso de la lactancia, la pregunta es fascinante: ¿podría la leche materna ayudar al bebé a reconocer si es de día o de noche?


La leche materna no es exactamente igual durante todo el día


La composición de la leche humana puede variar a lo largo de las 24 horas. Algunos de sus componentes están relacionados con procesos como el sueño, la alerta, el metabolismo y los ritmos circadianos, es decir, los ciclos naturales que ayudan a nuestro organismo a distinguir entre el día y la noche.


En un artículo publicado en 2019 en Pediatric Research, Jennifer Hahn-Holbrook y sus colegas propusieron precisamente considerar la leche humana como una forma de “crononutrición”: una fuente de nutrientes que también podría transmitir información relacionada con el momento del día al bebé.


Los autores plantearon que algunos componentes de la leche humana presentan variaciones circadianas y que esta información podría contribuir al desarrollo de los ritmos biológicos del bebé.


MITO: “La leche materna es leche, no importa cuándo se produzca.”


REALIDAD: La leche humana es dinámica, y su composición puede incorporar señales relacionadas con el momento del día.


Y esto tiene sentido cuando pensamos en cómo evolucionó la lactancia.


Durante la lactancia directa, un bebé que mamaba a las 2:00 a. m. recibía leche producida en ese momento. Si mamaba a las 10:00 a. m., recibía leche correspondiente a otro momento del día. La producción y el consumo estaban naturalmente sincronizados.


Pero hoy tenemos algo que nuestros antepasados no tenían: podemos hacer que la leche viaje en el tiempo.


Podemos extraer leche por la noche, refrigerarla o congelarla y ofrecérsela al bebé horas o incluso días después.


Y aquí surge una pregunta interesante:


⚠️ ¿Importa cuándo se produjo la leche?


La ciencia todavía está investigando esta pregunta.


El artículo de Hahn-Holbrook y colaboradores de 2019 planteó justamente esta posibilidad: que, cuando se utiliza leche extraída, podría ser relevante considerar el momento en que fue producida y ofrecerla aproximadamente en el mismo período del día.


Sin embargo, en aquel momento todavía existía poca evidencia experimental para determinar si esta práctica tenía beneficios clínicos. 

Desde entonces, han comenzado a aparecer estudios que nos permiten explorar esta hipótesis de manera más directa.


🔬 ¿Qué dicen los estudios recientes?


En 2025, Ebru Temizsoy y sus colegas publicaron un ensayo clínico aleatorizado que estudió a 91 bebés prematuros en una unidad de cuidados intensivos neonatales.


Los bebés fueron divididos en dos grupos: uno recibió un modelo de alimentación basado en crononutrición, en el que la leche extraída se administraba teniendo en cuenta el momento en que había sido producida, mientras que el grupo control recibió alimentación estándar sin esta sincronización.


Los investigadores encontraron que los bebés del grupo de crononutrición tuvieron una mayor ganancia de peso y mayores medidas de percentil al momento del alta.


Además, el tiempo de hospitalización fue aproximadamente dos días más corto en comparación con el grupo control.


Es importante poner estos resultados en contexto: se trató de un estudio realizado específicamente en bebés prematuros, por lo que no podemos asumir que los mismos resultados necesariamente se aplican de igual manera a todos los bebés.

Pero los hallazgos sí son interesantes.


La intervención no consistió en un nuevo medicamento, suplemento o tecnología costosa. Los investigadores modificaron principalmente el momento en que se administraba la leche que los bebés ya estaban recibiendo.


👶 ¿Y qué pasa con el sueño?


Un estudio publicado en 2026 exploró una pregunta relacionada: si la alimentación basada en crononutrición podía influir en los patrones de sueño de bebés prematuros.

Los resultados sugieren que podría existir una relación.


Al comienzo del estudio, la duración del sueño tranquilo era similar entre los grupos. Para el momento del alta, los bebés que recibieron la alimentación basada en crononutrición tuvieron, en promedio, alrededor de 80 minutos de sueño tranquilo, frente a aproximadamente 48 minutos en el grupo control.


Los investigadores también observaron un aumento significativamente mayor del sueño tranquilo a lo largo del estudio en el grupo que recibió crononutrición.


Sin embargo, no encontraron diferencias significativas entre los grupos en la duración del llanto ni en los parámetros fisiológicos que evaluaron.


Estos resultados son prometedores, pero también nos recuerdan algo importante: la investigación todavía está comenzando. El estudio de 2026 aporta evidencia adicional sobre una posible relación entre el momento de la alimentación y el desarrollo de los patrones de sueño, pero no significa que la crononutrición sea una intervención necesaria para todos los bebés.


🌙 El reloj biológico también se desarrolla


Los bebés, especialmente los prematuros, todavía están desarrollando sus ritmos circadianos.


La luz, los patrones de sueño, el contacto con sus cuidadores y las actividades que ocurren durante el día y la noche pueden proporcionar señales que ayudan a organizar ese reloj biológico.


Y la leche humana podría ser otra de esas señales.


Esta posibilidad es precisamente una de las razones por las que la crononutrición resulta tan interesante: el desarrollo no ocurre fuera del tiempo.


El cuerpo de un bebé está constantemente recibiendo información de su entorno y aprendiendo a adaptarse a los ciclos de 24 horas.

La leche podría ser una pieza más de esa conversación biológica.

🔍 Entonces, ¿debo separar la leche de día y de noche?


La investigación actual no significa que todas las familias tengan que comenzar a etiquetar y separar rigurosamente la leche materna según la hora en que fue extraída.

La lactancia y la extracción de leche ya pueden ser suficientemente exigentes como para convertir cada extracción en una nueva tarea.


Para muchas familias, la prioridad es que el bebé reciba leche materna de manera segura y que la alimentación sea sostenible para quien está lactando.


En el caso de bebés prematuros, particularmente aquellos que permanecen hospitalizados, sí puede ser útil conversar con el equipo médico sobre las estrategias de alimentación utilizadas en la unidad neonatal y si un enfoque basado en crononutrición podría ser apropiado.


Por ahora, la evidencia más reciente es interesante y prometedora, pero todavía limitada. Necesitamos más investigaciones para entender exactamente qué componentes de la leche están involucrados, cómo funcionan estas señales y si sus posibles efectos tienen relevancia a largo plazo.

🧑‍⚕️ La leche materna es mucho más que nutrientes


Quizás una de las cosas más fascinantes de la crononutrición es que nos invita a cambiar la manera en que pensamos sobre la leche humana. No es simplemente un líquido estandarizado que contiene nutrientes.


Es un sistema biológico dinámico que puede cambiar con la fisiología, el desarrollo y el entorno, y que forma parte de una relación profundamente coordinada entre quien lacta y su bebé.


Y ahora estamos comenzando a entender que el tiempo también podría formar parte de esa conversación.


La idea de que la leche materna pueda ayudar al bebé a “saber qué hora es” parece sorprendente.


Pero cuando recordamos que nuestro organismo lleva toda la vida funcionando con ritmos biológicos, quizás no sea tan sorprendente después de todo.


La ciencia de la lactancia continúa revelándonos que no solo importa qué recibe un bebé, sino también cómo, cuándo y en qué contexto lo recibe.


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*La información contenida en este blog se ofrece únicamente con fines educativos e informativos. No sustituye una evaluación médica individual, diagnóstico ni tratamiento por parte de un profesional de la salud. El acceso o uso de la información publicada en esta página no establece una relación médico-paciente entre el lector, Blooming Families Clinic ni sus proveedores. Para recomendaciones personalizadas, le exhortamos a consultar directamente con su proveedor de salud o a coordinar una cita con nuestro equipo.


Referencias:


  1. Hahn-Holbrook, J., Saxbe, D., Bixby, C., Steele, C., & Glynn, L. (2019). Human milk as “chrononutrition”: implications for child health and development. Pediatric Research.Leer el artículo en Nature / Pediatric Research


  1. Temizsoy, E., Uysal, G., & Karadag, N. (2025). The Effect of a Chronobiological Feeding Model on Growth Parameters and Length of Hospitalization in Preterm Infants: A Randomized Controlled Study. Breastfeeding Medicine, 20(6), 432–440.Leer el estudio


  2. Estudio sobre crononutrición y sueño en bebés prematuros (2026).Ver el estudio en ScienceDirect

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